Nuestro cielo tiene raíces profundas. Las tiene en cada una que lo sentimos propio. Fonfría, Teruel. 2019
A su altura. No por encima, no por debajo. Acompasando el conocimiento con dulzura. Quien se queda para que otros puedan seguir llegando, quien riega para que crezca la raíz. La voz que engendra luces. La mano que enseña. El Poyo del Cid, Teruel. 2019
Que nuestro impulso sea como el baile de un niño, incansable. Que nuestra ilusión sea infinita. Que el sueño no se quede solo en nuestras cabezas. Calamocha, Teruel. 2019
Cuando las grullas retornan, nosotras seguimos volando. Nuestro azul es tan inmenso que caben todas nuestras alas. Tornos, Teruel. 2019
Cuidar, guiar, alimentar, apacentar. Mentar el verbo con pronombre femenino: ella cuida, ella guía, ella alimenta, ella apacienta. Ese pronombre que siempre estuvo presente. Que ahora se convierte en protagonista. Bañón, Teruel. 2019
Ciclo: dícese de un periodo de tiempo que una vez finalizado, vuelve a empezar. Tierra, simiente, agua, espiga, grano, paja, rebaño. Que vuelve a la tierra, que la limpia para que la semilla crezca. Bañón, Teruel. 2019
Masadas, lindes, refugios. Árboles en tierra yerma esperando la nube fértil para seguir floreciendo. Cuencabuena, Teruel. 2019
Nacer donde hay una red que une ventanas y barandas, puertas y llaves, cariños y crianzas. Crecer en un lugar donde todas las calles tienen brazos que te recogen. Envejecer en cómplice compañía. No ser comunidad: ser tribu. Torrijo del Campo, Teruel. 2019
Guardo en el bolsillo las almas de todas mis antepasadas. Sus conocimientos mueven mis manos y me ayudan a proclamar historias. Las cuido, las reconozco como mías. Me hablan de pasados, me mueven hacia los futuros. Burbáguena, Teruel. 2019
Cuidar desde la experiencia. Ser voz, salvaguarda, manos, revulsivo de las que viven en el recuerdo, de las que siguen en el terreno. Burbáguena, Teruel. 2019